ELECTRICIDAD Y ESAS COSAS
Capítulo 17

LA MONTAÑA RUSA.
 
 


Autor:

Ing. Víctor Cires
 Gavidia

Octubre, 2003

L

a montaña rusa, produce fuertes emociones: primero lo suben a uno al punto mas alto y el carrito empieza a deslizarse por los rieles de bajada, aumentando su velocidad, para luego volver a subir y vuelve nuevamente  a caer  por una  pendiente  tan empinada  que nos quita  el

aliento bajando cada vez más rápido, para volver nuevamente a subir y bajar finalmente en otra pendiente más suave hasta llegar al final de su carrera.
Este final puede ser otra vez el principio de donde podemos repetir el ciclo.
Si observamos la montaña rusa desde fuera, podemos ver realmente lo que sucede.
Vemos que el carrito es llevado a la parte más alta por una cremallera de cadena u otro mecanismo semejante. Cualquiera que éste sea, se utiliza energía en subir el carro a la parte más alta, desde donde se va a dejar caer siguiendo la trayectoria por la que los rieles lo lleven.
La parte que nos interesa es observar como dicho carro, cuando está en el punto más elevado, al principio de su carrera, estando casi parado es cuando tiene más energía debida a su elevada posición.
Al dejarlo caer por la pendiente, esta energía debida a su posición se transforma en movimiento y el carro adquiere velocidad, que llega a su máximo, cuando recorre la parte más baja de su camino.
Esta energía de movimiento, debida a la inercia, lo hace subir por la siguiente pendiente, disminuyendo su velocidad, hasta que llega a la siguiente cima de donde vuelve a bajar acelerándose nuevamente.
Vemos que en realidad, lo que se hace en la montaña rusa es estar cambiando energía de posición (energía potencial) en energía de movimiento (energía cinética).
Claro que en dichos cambios, siempre se pierde algo de energía, pérdidas de fricción en el aire y en las ruedas, resultando que al final de su recorrido, el carro queda a un nivel inferior del punto más alto, a donde tenemos que volverlo a subir para repetir el ciclo.
De hecho, lo mismo sucede en un columpio; parte del punto más alto y al bajar va adquiriendo cada vez más velocidad, hasta tener la máxima en la parte inferior y vuelve a subir al lado opuesto, para repetir el ciclo.
Aquí también, se convierte la energía potencial en cinética y algo se pierde en fricción, por lo que tenemos que reemplazar la energía perdida por el empujón que tenemos que darle al columpio para mantenerlo en movimiento.
El columpio, es un aparato muy interesante, de hecho, le sirvió a Galileo para demostrar la rotación de la Tierra.
Del centro del Domo (la cúpula) de la catedral de Pisa, estaba colgada una lámpara, aún le llaman la lámpara de Galileo, cuyo cable alargó Galileo para hacerla llegar casi hasta el piso.
Como la lámpara era muy pesada y el cable muy largo, podía durar mucho tiempo en movimiento al hacerla oscilar.
Galileo la hizo oscilar, pintando en el piso una raya que indicaba la trayectoria de la lámpara.
Cierto tiempo después observó que la línea que tenía que pintar en el piso para indicar la trayectoria de su lámpara no coincidía con la primera, sino que estaba desplazada cierto ángulo.
Dedujo que, como su péndulo (lámpara), oscila en un solo plano, éste se había desplazado con respecto a la Tierra (el piso) y como el plano de oscilación del péndulo es fijo, era la Tierra la que había girado.
Este experimento lo pueden ustedes repetir en una lancha en el lago, o en cualquier otro vehículo al que no le den mucha aceleración.
Al hacer oscilar un péndulo (cualquier peso colgado de un cordón), verán que al girar la lancha, el plano de oscilación del péndulo se mantiene en su posición original.
Todo esto podrá estar muy interesante, pero ¿qué tiene que ver con la electricidad y más aún, qué pasó con los alternadores?
Bueno, es que me dejé llevar por las oscilaciones.
Es que éstas las encontramos en todas partes: en la montaña rusa, en los columpios, en un corcho que flota en las ondas del lago, en un resorte al que le colguemos un peso, en el día y la noche, en las estaciones del año, en el sonido, etc.
Estas oscilaciones son movimientos repetitivos (cíclicos).
Las encontramos muy frecuentemente y ya tendremos oportunidad de volver a hablar de ellas.
Vamos a ver como podemos hacer un alternador.
Empecemos a analizar nuestro generador elemental, ¿recuerdan?
Tomemos una sola bobina devanada en las ranuras del rotor bajo los polos norte y sur, pero ahora, en vez de conectar los extremos de la bobina a los casquillos o delgas, los conectamos a dos anillos aislados.
Analicemos que sucede:
Tenemos nuestro campo magnético, con sus polos norte y sur, nuestra bobina enrollada con conductores colocados en ranuras bajo los polos, las puntas de la bobina conectadas a dos anillos aislados, anillos de cobre, sobre los que apoyamos las escobillas para hacer contacto.
Al hacer girar la armadura, en los conductores bajo el polo norte se va a inducir un voltaje y también en los que están bajo el polo sur, estos voltajes o presiones eléctricas empujan a los electrones libres de los conductores en el mismo sentido y tratan de salir por una de las escobillas y hay defecto o falta de electrones en la otra.
Tenemos por lo tanto un voltaje entre nuestras escobillas.
Este voltaje de las escobillas va disminuyendo a medida que los conductores se alejan del centro de los polos, hasta hacerse cero cuando los conductores están a 90 grados con respecto a los polos, porque ya no cortan líneas de fuerza del campo magnético.
Al seguir girando nuestro rotor, los conductores que antes estaban bajo el polo norte, ahora empiezan a estar bajo el polo sur y viceversa, el voltaje o presión eléctrica de las escobillas se invierte, la escobilla que antes tenía exceso de electrones que querían salir de ella, ahora le faltan y la otra que tenía defecto, ahora tiene exceso.
Este voltaje va ahora subiendo hasta llegar a un máximo, en sentido inverso al original, cuando los conductores pasen por el centro de los polos.
Si conectamos un alambre externo, entre ambas escobillas, los electrones libres de dicho alambre se moverán en uno y otro sentido, cada vez que cambie la polaridad de las escobillas.

¡Hemos construido un columpio eléctrico!
La corriente eléctrica de nuestro alambre es una corriente que cambia de sentido a cada media vuelta del rotor, es una corriente "alterna" y nuestro generador se ha convertido en un "alternador" o generador de corriente alterna.
¡Vaya chiste!, ¿Para qué demonios nos sirve esta corriente alterna?
Bueno, es que entre otras cosas, la podemos "transformar".
Ustedes los electricistas sí que están buenos, cada vez nos sacan nuevas palabritas: corriente continua, corriente alterna y ahora corriente transformada, ¿con qué se come esto?

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Última revisión: Domingo, 19 Noviembre 2006.