Autor:
Ing. Víctor Cires
Gavidia
Octubre, 2003 |
B
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ueno, en realidad la corriente eléctrica no es más que
el movimiento de los electrones, si es que algún día
llegamos a saber realmente que clase de bichos son
éstos, pero sí los podemos hacer moverse a nuestro
antojo y observar los efectos que esto acarrea.
Coloquemos una bobina en un núcleo magnético, también
lo podríamos
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hacer con una bobina en el
aire, pero ya sabemos que un núcleo magnético, por ejemplo de
fierro, nos facilita la formación del campo magnético, es decir,
que con la misma corriente en la bobina vamos a tener una campo
magnético de mayor intensidad.
Ahora sobre ésta, coloquemos otra, pero de doble número de
vueltas.
Conectemos la primera a la batería por medio de un interruptor y
conectemos la segunda a un aparato para medir voltaje (vóltmetro).
Veamos que sucede:
Ya sabemos que al cerrar el interruptor para dejar pasar
corriente de la batería a la primer bobina, esta corriente va a
empezar a subir de valor a una velocidad que depende de la
inductancia del circuito magnético.
Se empiezan a formar líneas de fuerza magnéticas allí donde
antes no las había.
¿Qué sucede con nuestra segunda bobina?
Está abrazando al mismo campo magnético producido por la primer
bobina.
Lo mismo sucede si hacemos nuestros circuitos como los tres
eslabones de una cadena: el primer eslabón formado por nuestra
primer bobina, el segundo formado por un anillo de fierro del
circuito magnético y el tercer eslabón formado por nuestra
segunda bobina de doble número de vueltas que la primera.
Las dos bobinas están aisladas entre sí y sólo tienen en común
el circuito magnético.
Decíamos que, al pasar corriente por la primera, empieza a
aumentar el campo magnético producido.
Pero este campo magnético abraza a los conductores de la segunda
bobina y los electrones libres del conductor van a ser
empujados por este campo magnético, es decir se va a inducir en
esta segunda bobina una corriente eléctrica producido por este
impulso (voltaje), aplicado a los electrones.
Ya vimos en nuestro generador que este voltaje inducido es de
tal sentido que trata de oponerse a la causa que lo produce, por
lo tanto en esta segunda bobina, la corriente inducida ser de
sentido contrario a la corriente de la primer bobina.
Como la longitud del conductor de la segunda bobina es el doble
que la de la primera (doble número de vueltas), el voltaje que
se induce en ella es el doble que el voltaje aplicado a la
primer bobina.
Recuerden que Faraday encontró que el voltaje inducido depende
de la longitud del conductor, de la intensidad del campo
magnético y de la velocidad de corte de las líneas de fuerza de
este campo.
Por lo tanto nuestro vóltmetro se desviará indicándonos un pico
de voltaje en esta segunda bobina (secundario), del doble del
voltaje del primario (primer bobina).
Claro que cuando la corriente llega a su máximo y ya no varía,
ya no habrá variación del circuito magnético y por lo tanto ya
no habrá voltaje inducido en la segunda bobina.
¿Qué pasa al abrir el interruptor?
El campo magnético va a desaparecer y la intensidad de este
campo va a pasar de un valor máximo a cero; por lo tanto en la
segunda bobina, se volverá a inducir un voltaje, ahora de
sentido contrario, que trata de hacer circular una corriente por
esta bobina secundaria de tal sentido que se oponga a la
desaparición del campo magnético.
¿Para qué nos sirve este aparato, si solo hay corriente en la
segunda bobina al cerrar o abrir el interruptor?
Bueno, entre otras cosas nos sirve para producir la chispa en
las bujías de los motores de los automóviles.
Enrollamos una bobina sobre un núcleo de fierro, de unas pocas
vueltas y la conectamos a la batería de 12 volts por medio de un
interruptor (platinos); sobre ésta enrollamos otra de muchas
vueltas, con alambre mucho más delgado y conectamos sus
extremos: uno a "tierra" es decir al circuito común y el otro
(bien aislado) a la terminal de la bujía.
Si la relación de vueltas es de quinientos a uno, es decir, por
cada espira de la bobina primaria, ponemos quinientas vueltas en
la secundaria; al abrir el circuito (los platinos) se inducirá
un voltaje de 6,000 volts, suficiente para hacer brincar la
chispa en la bujía.
Si la bobina primaria de nuestro aparato que antes hicimos, la
conectamos a un generador de corriente alterna, obtendremos en
la bobina secundaria un voltaje alterno y de sentido contrario
de doble valor que el voltaje del generador.
A este aparato así construido, que nos sirve para subir (o
bajar) el voltaje, le llamamos los electricistas
"transformador".
¿Y qué pasa con la energía?, ¿quiere decir que vamos a obtener
el doble?
¡No!, desde luego que no. De hecho vamos a obtener un poco
menos de la energía con la que alimentamos a nuestro
transformador (por las pérdidas).
La potencia en watts (¿recuerdan a nuestro amigo
Jaime Watt?),
equivale a la presión eléctrica en volts (de Volta) y la
corriente eléctrica que circula en amperes (de Ampère).
Quiere decir, en términos generales, que si a la bobina del
primario aplicamos determinada cantidad de volts (voltaje) y
este voltaje hace circular por ella determinada corriente, en el
secundario obtendremos el doble de voltaje y la mitad de
corriente.
Pero: ¿qué significan este voltaje y esta corriente en un
circuito de corriente alterna?, ¿No quedamos que están siempre
variando de cero a máximo a cero y luego se invierten otra vez a
máximo de sentido contrario y a cero?
Desde luego, por lo que se le llama valor "efectivo" a la
corriente alterna que produzca la misma cantidad de calor en una
resistencia que la corriente "equivalente" de un circuito de
corriente continua.
El valor "efectivo" del voltaje de corriente alterna es el que
produce esta corriente "efectiva".
Es más económico transmitir energía a grandes distancias con un
alto voltaje y muy poca corriente (relativamente), pues
tendremos menos pérdidas en las líneas de transmisión debidas a
la corriente.
También es más sencillo generar (con generadores rotativos)
corriente alterna.
El motor más sencillo y robusto es el motor de inducción de
corriente alterna.
Este es un motor que...
Creo merece un capítulo aparte. |
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