LA PAGINA ELEFANTIL, Página Aguirre Botello

MI PRIMERA COMPUTADORA
TRS-80, Radio Shack, modelo I, 16Kb RAM.

Con "M" de Micro... computadora.

B I E N V E N I D O S



Autor:
Ing. Manuel Aguirre Botello
Noviembre, 1999

 

 

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Querétaro, Qro. , Noviembre 9 de 1999.

CON "M" DE MICRO...

Ya les he comentado que pareciera ser que las "EMES" me han perseguido toda la vida y que a veces me gusta ponerme a escribir acerca de algunas de ellas.

En este caso, de la "M" de "Micro" existen 2 tipos de Micros que en algún momento han estado íntimamente ligados a mi existencia: El "Micrófono" que llenó varios años de mi vida como Radioaficionado y otros dos Micros, ambos muy relacionados entre si y que debo decir que en cierta forma vinieron a cambiar radicalmente mi vida: El "Microprocesador" y su engendro mágico, la "Microcomputadora".

Hoy es 9 de noviembre de 1999 y mi hijo Juan Carlos y yo estamos celebrando con gran júbilo interior, el hecho de haber cumplido 20 años, IMAGÍNENSE 20 AÑOS YA, de haber incursionado en este apasionante mundo de las MICROCOMPUTADORAS..

Esta es la historia...

Cuando en 1971 y en honor a mi Padre (a él le encantaban las tiendas) inauguramos la tienda de material eléctrico en el edificio de Rió Consulado, en lo personal tenía grandes planes y soñaba con un sistema de cómputo que nos permitiera llevar un control de inventarios y precios unitarios y un mecanismo sencillo de facturación.

Para ese año las computadoras solamente las utilizaban las grandes empresas y las dependencias de gobierno y se conocían como "Mainframes" ocupaban grandes espacios y requerían de sistemas de aire acondicionado propios y de sofisticados sistemas de tierras para su protección.

Lo mío era un sueño imposible...     y tuve que recurrir a los procedimientos tradicionales, pero utilizando una máquina calculadora Olivetti (electromecánica) que en forma manual registraba el numero del artículo, la cantidad y el precio unitario y hacía las multiplicaciones y llevaba en memoria la suma de lo vendido. Utilizaba un rollo de papel con copia y expedía un comprobante para el cliente, con el cual pagaba en la caja y la copia que se pasaba al kardex para operar los movimientos de salida de materiales, de acuerdo con los números de clave de cada artículo.

Lo que hoy es el pan de cada día en todas las tiendas de autoservicio y hasta en las pequeñas tiendas de la esquina que mediante otro invento ingenioso, el "Código de Barras", pueden utilizar lectores ópticos para identificar y registrar los artículos; en aquel año 1971, no eran posibles aún, pero la verdad es que estaban muy cerca de empezar a convertirse en realidad...

A mediados de los años 50 se había hecho realidad el "Transistor" y la gigantesca revolución en el radio y la televisión doméstica y desde luego en su aplicación a las computadoras, que hasta antes de él usaban bulbos.

Pero la más grande revolución se dio por esos años, los setentas, con las aplicaciones prácticas de lo que llamamos "Circuitos Integrados" y que todo mundo conoce hoy como los "Chips". Un chip es simplemente un dispositivo múltiple que aloja en su interior, al principio miles y en la actualidad millones de transistores, resistencias y capacitores. En verdad es algo que resulta muy difícil de entender en su verdadera magnitud y comprender además como "demonios" es posible lograrlo, pero es y existe y se lo debemos al silicio (simplemente arena), a la cual se le mezclan pequeñas cantidades de "impurezas".

Así que en este mundo mágico del Silicio, bien podríamos decir: "Arena eres y en arena te convertirás".

La tecnología del circuito integrado (chip), permitió y dio orígen al primer dispositivo mágico que cambió nuestras vidas y que se le dio el nombre de Microprocesador y cuya primera versión, el ya legendario Z-80, dio vida a toda la gama de las actuales microcomputadoras, las tradicionales PCs.

Para el año de 1976, cuando era presidente de la Sección México del IEEE (Instituto de Ingenieros en Electricidad y Electrónica), los ingenieros en Comunicaciones que allí asistían a las reuniones, me volvían loco con la palabrita "Microprocesador" que por razón de mi carrera, Ingeniería Eléctrica, yo desconocía. Había estudiado sobre el transistor para mi tesis y sabía muy bien que era, sabía de los circuitos integrados (chips) que ya nos maravillaban en las calculadoras que para entonces ya cavian en la palma de la mano. ¿Pero que demonios era aquello de los "Microprocesadores" y los Cursos que se ofrecían por entonces "Hands on" para poderlos programar?.. Algo muy importante estaba sucediendo en este Planeta... estaba a punto de nacer la Microcomputadora...

Y así fue, por allí de mediados de los setentas, versiones de Microcomputadoras para uso casero y sucesoras de la precursora Altair 8800 y otra diseñadas puramente para hobbistas, salieron al mercado como la famosa Apple construida por Steve Jobs y Steve Woinsack en el garaje de su casa, que dieron vida al gigante Apple Macintosh de nuestros días y la increíble TRS-80, fabricada por el consorcio Radio Shack, precursora de varias generaciones de máquinas que incrementaron las ventas de tan popular cadena de tiendas a nivel mundial.

Desde entonces, acostumbrábamos viajar a los Estados Unidos por lo menos una vez al año y al menos así estaba medianamente informado de lo nuevo que había en Electrónica, pero teníamos un gravísimo problema no podíamos traer legalmente nada. Estaba prohibida la importación de aparatos electrónicos. Se podía pasar de contrabando, pero legalmente se requería de un tramite (casi imposible) para lograr que dieran un permiso de importación.

Así las cosas para 1977 o 78, yo conocía ya de la existencia de esos maravillosos aparatitos denominados Microcomputadoras, pero por su volumen estaban materialmente vedados para mí, pues no los podía traer a México.

Desde luego que no faltaba quien los trajera de contrabando...

Por tal motivo me gustaba echarle un ojo a los anuncios clasificados del periódico "El Universal" en la sección de "Varios" y allí tienen que un día, ¡Oh que maravilloso día!, leyendo los clasificados me encontré con algo así: "VENDO COMPUTADORA TRS-80, RADIO SHACK LEVEL II, 16K." Y desde luego el clásico número de teléfono. Debo reconocer que me empezó a latir fuertemente el corazón, así que tomé primero mi imprescindible Catalogo de Radio Shack para comparar las características y el precio de la máquina en USA y después apresuradamente me puse a marcar el teléfono de aquel señor que la anunciaba, pensando para mí: "Ojalá que no me la vayan a ganar", pues así eran entonces las cosas en México en lo referente a ese tipo de aparatos electrónicos, muy escasos y muy codiciados. ¿Quién lo dijera verdad?

Finalmente me contestó aquel señor y me confirmó los datos, todo estaba bien, era la "Grande", la Level II, de nada menos que de 16 Kbytes de RAM, es decir que tenia 16,000 bytes de memoria RAM (random access memory), imagínense que hoy las más chicas tienen 16 Megabytes de RAM es decir 16,000,000 de bytes, pero para mi aquello era la locura, era la "grande", porque la chica solo tenía la miseria de 4Kbytes de RAM y el precio... pues el precio estaba bien, casi me la daba al precio de lo que valía la máquina en Estados Unidos. Solo restaba preguntarle al señor el clásico "¿Y porque la vende?", "¿Funciona?"...Sí, me contestó, todo funciona, pero yo soy abogado y para lo que yo la quería no me sirve y no he aprendido a manejarla bien.

Recuerdo que le dije a mi secretaria: -Graciela hágame un cheque por el equivalente de $1000 Dlls-, que era lo que valía y salí "rechinando llantas" rumbo al Banco para cambiarlo y después rumbo a la oficina del Licenciado que estaba en la Colonia Juárez, calle de Liverpool 89, 5o. Piso y que se llamaba Jaime Carral.

Cuando llegué encontré el clásico despacho de abogado y la verdad que tanto él cómo yo éramos verdaderamente neófitos en la materia, ni él sabía nada de Micros y yo menos. Sin embargo yo quería aquella maquinita que me traía tan alborotado y le pregunté que si me la podía probar, para tener la seguridad de que estaba bien.

Él me contestó que en verdad era bien poco lo que sabía y que se había pasado varias noches hasta la madrugada estudiando, pero que no había logrado mayor cosa de avance, que él la quería para manejar sus acciones en la bolsa de valores pero que nunca había podido hacer nada. Luego como tratando de convencerme me dijo -Pero si quiere se la pruebo con un Jueguito-. Ante mi propia ignorancia, no podía hacer más y pensé para mí que si funcionaba con un simpático jueguito, que se llamaba el "Dancing Demon", lo más probable es que en general estuviera bien.

Así que le pedí un descuento y le compré aquella máquina, mi primera Microcomputadora, en $950 Dlls, el día 9 de noviembre de 1979, después del mediodía.

Cargando mis cachivaches, acompañado por el Lic Carral salí hasta mi automóvil y me dirigí a la casa de Oruro bien feliz, adonde bajé mis chácharas ante la mirada azorada de Mela, mi esposa, que me preguntaba que otras mugres más había comprado..

Me puse a conectarla y cuando vi que funcionaba y hacía las programaciones más elementales en lenguaje Basic, que era el que utilizaba, como por ejemplo escribir como "ráfaga" (según pensaba entonces) 100 veces mi propio nombre en la pantalla, me quedé fascinado, pensando que había hecho una de las mejores adquisiciones de mi existencia... E imagínense, nada más, que al precio de "ALLA"... Que ganga pensaba,  aunque claro a Mela no le iba a decir que había gastado casi $1000.00 Dlls en mi juguetito.

Es claro que a Mela no le interesó en lo absoluto, pero yo pensaba, cuando lleguen mis hijos de la escuela se van a quedar pasmados, pero... no fue precisamente así...

Cuando llegó mi hijo Manuelito que ya tenía 12 años me apresuré a mostrársela, pero no le llamó la atención en lo más mínimo, cuando llegó Maribel que ya tenía 15 años, tampoco mostró interés y me hizo ver, que yo ya sabía que a ella no le gustaban esas cosas. Por más que traté de hacerle ver sus bondades, no lo entendió.

Finalmente llegó el chiquillo, el único de mis hijos que no llevaba la "M" en su nombre, el Juan Carlitos (Jacalito, la excepción que confirma la regla), tenia apenas 8 años de edad y le mostré la maquinita y las pequeñas maravillas que podía hacer. La expresión de su cara y su voz lo dijo todo... -¡¡Esta padrísima Papi!!-.

Hoy hace 20 años, que mi hijo Juan Carlos y yo empezamos a caminar a través de ese asombroso sendero de la micro computación, mucho hemos aprendido los dos desde entonces, muchas máquinas de distintas marcas y modelos hemos comprado después, los dos las hemos disfrutado por igual.

Hoy quizá Juan Carlos sepa mucho más que yo, pero al menos me queda el orgullo de saber que fue el "Viejo" quién le mostró al "Chiquillo", en aquel memorable día, cual era la ruta brillante que habría de llevarle al conocimiento y al dominio de tan apasionante tecnología del futuro.

Por todo ello, lo menos que puedo decirle a mi hijo el día de hoy es:          ¡¡Felicidades Juan Carlos!!

Si no pude felicitarte por tu Santo, que solo Elsie tuvo a bien recordar, hoy recibe mi reconocimiento y mi admiración, por el esfuerzo continuado que has desarrollado en estos 20 años de tu existencia. Solamente por ello bien valió la pena haber corrido a comprar la pequeña TRS-80 de 16K, la "grande" de entonces, que tantas satisfacciones nos brindó.

Manuelito y Maribel, más tarde acabaron por involucrarse en el mundo de la computación, hoy ambos las utilizan y no pueden vivir sin ellas, pero ninguno de los dos vislumbró en aquel día ya lejano, el futuro que esperaba a aquellas rudimentarias maquinitas, como lo vimos, con diáfana claridad, mi hijo Juan Carlos y yo.

¡La verdad es que estaba padrísima!

ELE I
 

 
 
 
 
 

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Última revisión: Viernes, 22 Abril 2011.