ELECTRICIDAD Y ESAS COSAS
Capítulo 7.

LA RANA QUE METIÓ LA PATA.
 
 


Autor:

Ing. Víctor Cires
 Gavidia

Octubre, 2003

B

ueno, en realidad, no fue la rana la que metió la pata, más bien fui yo, el que metió la pata al decir que la metida de pata fue de la rana.
Cuentan que un médico italiano, Luis Galvani, allá por el año de 1789 cuando estaba haciendo la disección de unas ranas, se le ocurrió colgar

las patas de éstas, con ganchos de cobre en un enrejado de fierro que tenía.
Cual sería su sorpresa al notar que las patas se movían como si todavía estuvieran vivas.
Atribuyó el hecho a algún fenómeno propio de las patas de las ranas, sin pensar que el gancho de cobre y el enrejado de fierro tuvieran nada que ver.
Fue a otro italiano, nuestro amigo Alejandro Volta a quien se le ocurrió que el fenómeno se debía precisamente al gancho de cobre y al enrejado de fierro y que las patas de las ranas servían únicamente para detectar el paso de una corriente eléctrica producida por el cobre y el fierro
.
Explicó esto diciendo, en otras palabras, que lo que sucedía es que se producía electricidad química.
¿Cómo; es que hay distintas clases de electricidad?: ¿Electricidad química, electricidad térmica, electricidad solar? ¿Es que la electricidad viene en distintos sabores y colores como los helados?
Bueno, les diré, la electricidad siempre es la misma (hasta que nos demuestren lo contrario), aún cuando hay quienes se empeñan en distinguir diferentes clases de electricidad: estática y dinámica, negativa y positiva, antigua y moderna, etc.
¿Quién diablos me metió a hablar de electricidad si a fin de cuentas no sabemos qué es?
Mejor hablaremos de los experimentos que se le ocurrió hacer a Alejandro Volta, después de observar las patas de las ranas que se movían.
Resulta que a Volta se le ocurrió hacer una pila.
¡Vaya!, tanta alharaca por una cosa tan sencilla. Si la podemos comprar en la tlapalería o tendajón de la esquina y nos sirve para hacer funcionar nuestros juguetes, o prender nuestras lámparas de mano.
¡Estas sí que vienen en distintas formas y tamaños! Desde las más chicas, que parecen una pastilla metálica y sirven para operar los relojes de pulsera o las cámaras fotográficas, otras que parecen un pequeño tubo de colores con terminales metálicas en ambos extremos como las que ponemos en las lámparas de mano, de las cuales hay unas más delgadas y otras más gordas, otras que parecen una cajita que colocamos en nuestros radios de transistores, etc.
¿Y qué me dicen de los acumuladores, esas pilas grandes que ponemos en nuestros automóviles, en los aviones, en los trenes, que no solo sirven para prender las luces, sino que sirven para arrancarlos?
¡Esto sí que es electroquímica en acción!
Pues sí, así fue como empezó la utilización práctica de la electricidad y fue Alejandro Volta su inventor.
A Volta se le ocurrió meter dos placas metálicas diferentes en una solución ácida, es decir, puso agua en un vaso en el que vertió un poco de ácido sulfúrico.
¡Vaya, ya empezamos con dificultades! Ahora resulta que para hablar de electricidad, tenemos que empezar por hablar de química.
¿No les decía yo, que Volta era un químico?
Por el momento digamos que un ácido es una substancia química.
Volta puso una lámina de cobre y una de zinc en su vaso con solución ácida, de hecho puso varios vasos y encontró que si conectaba en serie, es decir la lámina de cobre de uno con la de zinc del siguiente con un alambre hasta tener así conectado varios, formando una batería, o hilera de vasos, entre el alambre conectado a la lámina de zinc del primero y el conectado a la de cobre del último, saltaba una chispa y si dejaba estos alambres conectados, se  calentaban y la solución de sus vasos empezaba a burbujear como si hirviera el líquido en contacto con los electrodos, es decir con las placas metálicas.
Después se le ocurrió que podía colocar láminas de cobre y de zinc alternadamente, una encima de otra, separándolas con fieltros impregnados de su solución ácida, así no tenía que poner los alambres de unión. Quedó por lo tanto formada una pila de estos materiales.
De allí nació el nombre de "pila".
Así se produjo la primera corriente eléctrica sostenida, no momentánea como en las máquinas electrostáticas que cargaban la botella de Leyden.
Realizó sus experimentos con diferentes metales y ácidos, pero encontró que el cobre y el zinc, con la solución de ácido sulfúrico, era lo que mejor resultado le daba.
También observó que al operar su pila por algún tiempo, las láminas de zinc, se adelgazaban, se iban disolviendo, tal parecía que el metal era el combustible que le producía la energía eléctrica.
Se pudo medir la tensión eléctrica existente entre los dos diferentes metales de la pila, es decir la fuerza que impulsaba a los electrones a salir de uno para, recorrer el alambre, que se calentaba a su paso y regresar al otro.
Este calentamiento del alambre al paso de la corriente eléctrica, representa una energía, energía térmica, que se produce al paso de la corriente.
De hecho, mientras más corriente pasa por el alambre, mayor es el calentamiento.
También se observa que algunos alambres se calientan más que otros al paso de la misma corriente, se calientan menos los que son mejores conductores y más los que ofrecen más resistencia al paso de la corriente.
La contribución de Volta a la utilización de la energía eléctrica ha sido tan importante, que en su honor, fue bautizada con su nombre la unidad de tensión eléctrica, el volt.
 

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Última revisión: Domingo, 19 Noviembre 2006.