las patas
de éstas, con ganchos de cobre en un enrejado
de fierro que tenía.
Cual sería su sorpresa al notar que las patas se movían como si
todavía estuvieran vivas.
Atribuyó el hecho a algún fenómeno propio de las patas de las
ranas, sin pensar que el gancho de cobre y el enrejado de fierro
tuvieran nada que ver.
Fue a otro italiano, nuestro amigo Alejandro Volta a quien se le
ocurrió que el fenómeno se debía precisamente al gancho de cobre
y al enrejado de fierro y que las patas de las ranas servían
únicamente para detectar el paso de una corriente eléctrica
producida por el cobre y el fierro.
Explicó esto diciendo, en otras palabras, que lo que sucedía es
que se producía electricidad química.
¿Cómo; es que hay distintas clases de electricidad?:
¿Electricidad química, electricidad térmica, electricidad solar?
¿Es que la electricidad viene en distintos sabores y colores
como los helados?
Bueno, les diré, la electricidad siempre es la misma (hasta que
nos demuestren lo contrario), aún cuando hay quienes se empeñan
en distinguir diferentes clases de electricidad: estática y
dinámica, negativa y positiva, antigua y moderna, etc.
¿Quién diablos me metió a hablar de electricidad si a fin de
cuentas no sabemos qué es?
Mejor hablaremos de los experimentos que se le ocurrió hacer a
Alejandro Volta, después de observar las patas de las ranas que
se movían.
Resulta que a Volta se le ocurrió hacer una pila.
¡Vaya!, tanta alharaca por una cosa tan sencilla. Si la podemos
comprar en la tlapalería o tendajón de la esquina y nos sirve
para hacer funcionar nuestros juguetes, o prender nuestras
lámparas de mano.
¡Estas sí que vienen en distintas formas y tamaños! Desde las
más chicas, que parecen una pastilla metálica y sirven para
operar los relojes de pulsera o las cámaras fotográficas, otras
que parecen un pequeño tubo de colores con terminales metálicas
en ambos extremos como las que ponemos en las lámparas de mano,
de las cuales hay unas más delgadas y otras más gordas, otras
que parecen una cajita que colocamos en nuestros radios de
transistores, etc.
¿Y qué me dicen de los acumuladores, esas pilas grandes que
ponemos en nuestros automóviles, en los aviones, en los trenes,
que no solo sirven para prender las luces, sino que sirven para
arrancarlos?
¡Esto sí que es electroquímica en acción!
Pues sí, así fue como empezó la utilización práctica de la
electricidad y fue Alejandro Volta su inventor.
A Volta se le ocurrió meter dos placas metálicas diferentes en
una solución ácida, es decir, puso agua en un vaso en el que
vertió un poco de ácido sulfúrico.
¡Vaya, ya empezamos con dificultades! Ahora resulta que para
hablar de electricidad, tenemos que empezar por hablar de
química.
¿No les decía yo, que Volta era un químico?
Por el momento digamos que un ácido es una substancia química.
Volta puso una lámina de cobre y una de zinc en su vaso con
solución ácida, de hecho puso varios vasos y encontró que si
conectaba en serie, es decir la lámina de cobre de uno con la de
zinc del siguiente con un alambre hasta tener así conectado
varios, formando una batería, o hilera de vasos, entre el
alambre conectado a la lámina de zinc del primero y el conectado
a la de cobre del último, saltaba una chispa y si dejaba estos
alambres conectados, se calentaban y la solución de sus vasos
empezaba a burbujear como si hirviera el líquido en contacto con
los electrodos, es decir con las placas metálicas.
Después se le ocurrió que podía colocar láminas de cobre y de
zinc alternadamente, una encima de otra, separándolas con
fieltros impregnados de su solución ácida, así no tenía que
poner los alambres de unión. Quedó por lo tanto formada una pila
de estos materiales.
De allí nació el nombre de "pila".
Así se produjo la primera corriente eléctrica sostenida, no
momentánea como en las máquinas electrostáticas que cargaban la
botella de Leyden.
Realizó sus experimentos con diferentes metales y ácidos, pero
encontró que el cobre y el zinc, con la solución de ácido
sulfúrico, era lo que mejor resultado le daba.
También observó que al operar su pila por algún tiempo, las
láminas de zinc, se adelgazaban, se iban disolviendo, tal
parecía que el metal era el combustible que le producía la
energía eléctrica.
Se pudo medir la tensión eléctrica existente entre los dos
diferentes metales de la pila, es decir la fuerza que impulsaba
a los electrones a salir de uno para, recorrer el alambre, que
se calentaba a su paso y regresar al otro.
Este calentamiento del alambre al paso de la corriente
eléctrica, representa una energía, energía térmica, que se
produce al paso de la corriente.
De hecho, mientras más corriente pasa por el alambre, mayor es
el calentamiento.
También se observa que algunos alambres se calientan más que
otros al paso de la misma corriente, se calientan menos los que
son mejores conductores y más los que ofrecen más resistencia al
paso de la corriente.
La contribución de Volta a la utilización de la energía
eléctrica ha sido tan importante, que en su honor, fue bautizada
con su nombre la unidad de tensión eléctrica, el volt.
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