ELECTRICIDAD Y ESAS COSAS
Capítulo 6.

UNA MANZANA FAMOSA.
 

Autor:

Ing. Víctor Cires
 Gavidia

Octubre, 2003

L

a manzana, aparte de ser una fruta muy sabrosa, ha tomado parte muy importante en los destinos de la humanidad.
¿No lo creen?
¿Que me dicen de la manzana de la discordia que fue la culpable de que
Adán fuera expulsado del Paraíso?  

Pero aquí vamos a hablar de otra manzana famosa, la manzana de Newton.
Cuentan que Newton estaba una tarde sentado al pie de un manzano en actitud contemplativa, cualquiera diría que estaba holgazaneando, cuando en realidad estaba meditando sobre la naturaleza del Universo.
Eso de no hacer nada, es a veces muy útil, sobre todo si estamos pensando.
Bien, como decía, estaba nuestro amigo Newton en actitud contemplativa, cuando se cayó una manzana del árbol.
Se puso a pensar: ¿Por qué se cae la manzana del árbol al suelo?
¡No!, ¡no me digan que porque estaba madura!
¿Por qué cualquier objeto que soltemos se cae al suelo?
Los científicos han tratado de encontrar una explicación a éste fenómeno, que cualquiera puede repetir y que parece tan sencillo. Bueno, hasta la fecha no han encontrado una explicación totalmente satisfactoria.
¿Si una cosa tan sencilla como la gravedad (así le llaman a éste fenómeno), no nos la han podido explicar, cómo nos van a explicar lo que es la electricidad o el magnetismo?
En fin, volvamos con Newton.
El se imaginó que de la Tierra salía una mano invisible que agarraba a la manzana y que la jalaba hacia la Tierra con cierta fuerza, cuando esta fuerza fuera mayor que la resistencia de la ramita que sostenía la manzana pegada al árbol, ésta se rompía y la manzana era llevada por la mano al piso.
Si de repente ponemos la manzana muy alta, por allá en el espacio, Newton explica que, de la Tierra, sale la mano misteriosa a velocidad infinita y que instantáneamente jala la manzana hacia la Tierra.
Si la pusiéramos entre la Tierra y la Luna, se sentiría la manzana jalada instantáneamente por dos manos misteriosas, o "fuerzas" que la jalaran, una hacia la Tierra y otra hacia la Luna, donde ganaría la mayor.
¿Verdad que es una explicación bonita?
En otras palabras pero esto es lo que Newton dijo.
El caso es que él midió la velocidad con que se caía la manzana y encontró que cada vez caía más aprisa: si en el primer segundo recorría cierta distancia, en el segundo recorría el doble y en el tercero el cuádruple, es decir, esa caída libre era un movimiento acelerado (cada vez más aprisa), a esta aceleración, le llaman los físicos aceleración de la gravedad y todos la conocen por la letra "g".
En realidad "g" tiene un valor de 9.8 metros por segundo por segundo.
Estableció una ley (ley de la gravedad), donde explicó, si esto es explicación, que:
Los cuerpos en el espacio se atraen con una fuerza que es mayor mientras mayor sea su masa y que esta fuerza disminuye mientras más lejos estén uno de otro.
Para los que les gustan las matemáticas (algo que nunca he podido aprender), les diré que la "Ley de Gravitación Universal en el Espacio", vaya título rimbombante, de Newton dice que:
"Los cuerpos en el espacio se atraen en razón directa a sus masas e inversa al cuadrado de su distancia". ¿Satisfechos?
Según Newton, si colocamos en el espacio dos cuerpos o masas, separados a gran distancia, instantáneamente sienten esta fuerza de atracción mutua, que se ha transmitido de una a la otra a velocidad infinita.
Se ha podido medir esta fuerza misteriosa que parece existir de atracción de las masas (masas gravitacionales), con balanzas muy precisas en laboratorios y los resultados coinciden casi siempre con las ecuaciones de Newton.
Nunca nos explicó como se coloca en el espacio la cadena o mecate necesario para dar el jalón, o a través de que medio se propaga a la supuesta velocidad infinita esta fuerza.
Durante muchos años, las leyes de Newton fueron consideradas como exactas y no fue sino hasta este siglo, que los estudios de Albert Einstein y su teoría de la relatividad, pusieron en tela de juicio estas leyes y se encontró que eran inexactas.
Así como han supuesto que existe una masa gravitacional formada por "gravitones" o partículas de masa gravitacional, han supuesto que la fuerza eléctrica se debe a la masa eléctrica formada por electrones o partículas de masa eléctrica y la fuerza magnética se debe a una masa magnética, los recientemente llamados magnetones.
Para mi gusto, el empleo de la palabra "masa", en estos conceptos, puede crear confusiones, mejor diremos que: la gravedad está formada por gravitones, la electricidad por electrones y el magnetismo por magnetones, de todas formas no sabemos qué son realmente ninguno de ellos.
Lo interesante es que las ecuaciones para calcular las fuerzas eléctricas o las fuerzas magnéticas, son las mismas que las que sirven para calcular las fuerzas gravitacionales.
¿No es esto una coincidencia curiosa?
En el mundo de la Ciencia a menudo resultan estas coincidencias y luego pasa que deben suceder así porque las razones fundamentales son las mismas.
Las coincidencias son aún más fantásticas que en las novelas.
Recuerdo que en una ocasión estaba yo leyendo una novela de Jardiel Poncela (humorista español), donde la heroína había sido secuestrada por unos malhechores que la llevaban en el tren. Se pudo en un momento zafar de ellos y se tiró del tren rodando por una colina, yendo a caer en un coche convertible que pasaba en ese instante, por la carretera, conducido por el héroe.
¡Esto sólo sucede en las novelas cursis!, diría el lector.
¿Y esto qué es?, ¿un libro de álgebra? (Decía Jardiel Poncela).
Pues sí, en la Ciencia nos encontramos coincidencias así, sobre las que hay que pensar dos veces.
Si colgamos un objeto de un hilo, así como hacían los navegantes con la piedra misteriosa y ahora observamos el hilo, vemos que éste toma siempre una dirección perpendicular a la superficie de la Tierra, es decir, siempre nos apunta al centro de la Tierra.
Estos aparatos, los hilos con un peso, los albañiles les llaman "plomadas" y les sirven para hacer muros o columnas perpendiculares al piso,  columnas que estrictamente no son paralelas (a ver si pueden convencer al albañil que sus columnas así trazadas no son paralelas).
Recuerden que las paralelas son líneas que nunca se juntan, en cambio éstas se juntan en el centro de la Tierra.
Si ponemos plomadas en distintas partes del mundo, veremos que todas apuntan al centro de la Tierra y los hilos nos indican la dirección de la fuerza de gravedad. Es por lo tanto ésta, una fuerza radial.
Estos hilos de las plomadas en la Tierra toman la misma posición que los cabellos de la persona a la que paramos en la placa electrificada. ¿Se acuerdan?
Al espacio o lugar donde se pueden detectar o sentir estas fuerzas, le llaman los físicos "campo".
Así existe un campo gravitacional, donde se pueden sentir las fuerzas debidas a la gravedad, un campo eléctrico, donde se sienten las fuerzas eléctricas y un campo magnético, donde se detectan las fuerzas magnéticas, como en nuestra brújula.
¿No les parece curioso que estos campos de fuerza obedezcan las mismas leyes físicas? Tal parece que la naturaleza del Universo opere en completa armonía y que fenómenos al parecer tan distintos sigan las mismas leyes.
Así le sucedió a Einstein, quién se pasó los últimos treinta años de su vida tratando de encontrar una teoría que unificara estos fenómenos.
Esta "teoría del campo de fuerza" les ha sido muy útil a los físicos para encontrar una explicación a estos fenómenos y deducir las leyes que los rigen.
Yo sé que ustedes quisieran que yo les explicara cómo trabajan los motores, cómo prenden las lámparas, como funciona el teléfono, la televisión, los rayos láser, las computadoras, etc.
¡Paciencia!
Los chinos dicen que para emprender una caminata de mil kilómetros hay que empezar por dar el primer paso.
Creo que el primer paso en firme que le dio al hombre el uso de la electricidad lo dio un químico, aunque él decía que era físico y por ello recibió en 1791 la medalla Copley concedida por la Real Academia y en 1801, Napoleón lo mandó llamar a París para condecorarlo con una medalla, en honor de sus descubrimientos.
Nuestro héroe era un italiano nacido en Como, en febrero de 1745, llamado Alejandro Volta. 

 

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Última revisión: Domingo, 19 Noviembre 2006.