En 1953, en la Universidad de Columbia,
Carlos Townes
y en los laboratorios de la Cía de teléfonos Bell,
Arturo Schawlow, empezaron a experimentar con lo que
ellos llamaron amplificador de microondas por
estimulación de la emisión de radiación.
Las ondas electromagnéticas emitidas por una antena
resonante, con energía procedente de un oscilador, son
coherentes, es decir oscilan a la misma frecuencia y
en el mismo plano, o sea que están polarizadas.
A medida que la frecuencia se hace más alta, la
longitud de onda va siendo más chica, hasta que con
frecuencias muy altas, obtenemos microondas, es decir
ondas de longitud de onda muy pequeña.
Estas microondas han sido muy útiles, entre otras
cosas nos han servido para calentar nuestras comidas
en los hornos de microondas.
En estos hornos el calor se produce directamente en el
alimento que se va a calentar, al absorber la energía
radiada en forma de microondas.
Los metales reflejan las microondas, por lo que las
paredes del horno no se calientan; asimismo no se
pueden usar utensilios de metal que, al reflejar las
microondas no dejan que entren a los alimentos que se
desea calentar.
Vidrio y algunos plásticos dejan pasar las microondas
sin absorberlas y sirven para hacer los recipientes de
lo que se quiere calentar.
Las microondas se generan en unos "tubos", llamados
magnetrones (amplitrons o klystrons, son parecidos).
Consisten éstos en un cátodo circular con un filamento
para emitir electrones.
Concéntrico a éste, está el ánodo, también circular y
con una serie de cavidades hechas en su superficie,
resonantes a la frecuencia que se desea producir,
(generalmente 2,450 megaciclos).
Un imán cilíndrico rodea al ánodo.
Su forma de operación es la siguiente:
Los electrones que salen del cátodo, giran en espiral,
debido al campo magnético del imán, antes de llegar al
ánodo, por el que son atraídos.
Debido a las cavidades resonantes del ánodo, los
electrones, al pasar frente a ellas, oscilan,
produciendo las microondas de la frecuencia de
resonancia de las cavidades.
Dichas ondas son conducidas por cavidades resonantes
al horno, donde al ser absorbidas por los alimentos,
los calientan.
De hecho en los alimentos se inducen corrientes de la
frecuencia de la onda y debido a la fricción
intermolecular, se convierten en calor.
Con cavidades resonantes similares, se conducen las
microondas provenientes de la oscilación de los átomos
de cesio de los relojes atómicos.
Estas microondas, se empezaron a utilizar en los
sistemas de comunicación telefónica a grandes
distancias, por medio de antenas parabólicas, de esto
hablaremos en el siguiente capítulo.
Los experimentos de Townes y Schawlow consistían en
excitar átomos para aumentar la energía de sus
electrones orbitales y en determinado momento
"estimularlos" con una onda de determinada alta
frecuencia, a la que los electrones de dichos átomos
podían ceder su energía almacenada a la misma
frecuencia y en el mismo plano, es decir producir una
oscilación coherente con el estímulo.
Cuando yo era un niño chiquito (de esto ya hace
muchos, pero muchos años), todavía creo que sigo
siendo niño, pero ya viejo.
Les decía, en ese entonces, vendían en el estanquillo
de la esquina "azúcar candy", así le llamaban a unos
hermosos cristales de azúcar que estaban pegados a un
pabilo como el de las velas.
En esta época de la mecanización ya no he visto que la
vendan.
Bien, esa "azúcar candy" la fabricaban disolviendo
azúcar en agua caliente, que luego dejaban enfriar
lentamente, produciendo lo que los químicos llaman una
solución sobresaturada.
En esta solución se introducían los pabilos y el
azúcar, que parecía sólo estar esperando esto, se
cristalizaba sobre los pabilos.
Algo similar parece suceder con los experimentos de
Townes y Schawlow, los electrones previamente
excitados ceden su energía a la onda que los estimula,
sumando su energía a dicha onda en forma coherente, es
decir, misma frecuencia y polarización.
A su amplificador le llamaron MASER, o sea "Microwave
Amplification by Stimulated Emission of Radiation".
A los cristales utilizados en los Másers de estado
sólido, como en los de los transistores, se les ponen
"impurezas".
Estas impurezas se dispersan en todo el cristal.
Por ejemplo, los másers de rubí tienen átomos de cromo
dispersos como impurezas.
En los primeros Másers de rubí, el cristal de rubí se
rodea por una bobina que produce un campo magnético y
se mantiene a muy baja temperatura, por ejemplo con
helio líquido.
El propósito del enfriamiento es arreglar los
electrones de forma que ocupen los niveles más bajos
de energía.
El propósito del campo magnético es controlar el nivel
de energía a que subirán los electrones.
Se inyecta o bombea al cristal por medio de una guía
de ondas (un tubo o cavidad de resonancia), energía de
alta frecuencia para excitar a los átomos y subir los
electrones a nivel de más energía.
Por otra guía de ondas, longitudinalmente al cristal,
se inyecta la señal de estímulo de una frecuencia
definida.
Los átomos del rubí ceden su energía a la señal de
estímulo y producen una onda a esa frecuencia de mucha
mayor amplitud (amplificada).
La onda producida sale, por el extremo opuesto del
cristal, a una cavidad resonante a la frecuencia de la
onda producida y se conduce al exterior por una guía
de ondas.
Así se producen ondas amplificadas por la estimulación
de la emisión de la radiación. (Microwave Amplifier by Stimulated Emission of
Radiation) o MASER.
En la pantalla de un televisor, los átomos de fósforo,
absorben energía de los electrones del rayo que les
llega y sus electrones suben a un nivel de más
energía, pero bajan inmediatamente de nivel,
devolviendo la energía recibida en forma de luz
visible.
En el Máser no queremos que los electrones bajen por
si solos, sin control, al nivel de más baja energía.
En el Máser, para bajar al nivel de más baja energía,
deben de vencer una barrera de potencial, recibiendo
una pequeña cantidad de energía que les da la señal.
En el Máser, los electrones están "sobreexcitados" y
ceden su energía, sumándose, a la señal de estímulo.
De hecho amplifican la señal recibida, pues producen
una microonda de la misma frecuencia, en fase y
sincronizada con la señal recibida pero de mucha más
energía, es decir una onda amplificada y coherente.
A. Javan de los laboratorios Bell, propuso en 1959 y
T.H. Maiman de la Hughes Aircraft Co. en julio de 1960
construyó, seguido poco después por Javan, en 1961, el
primer LASER.
El LÁSER (Light Amplification by Stimulated Emission
of Radiation), se basa en el mismo principio del MASER.
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La descripción o receta que da Allan Lytel de un láser
de rubí es la siguiente:
Una barra cilíndrica de rubí de una pulgada de largo y
1/8 de plg. De diámetro, en los extremos tiene
superficies planas y plateadas, uno más que el otro.
La superficie semireflejante se puede desplazar de la
posición A a la posición B.
El rubí tiene como impureza iones de cromo.
Se excita con una lámpara de destello que "bombea"
energía a los electrones de los átomos de cromo de la
impureza del rubí.
Estos electrones devuelven la energía en forma de una
onda monocromática que oscila entre los dos extremos
de la barra de rubí, aumentando en amplitud, hasta que
tienen energía suficiente para salir por el extremo
parcialmente reflejante (la parte menos plateada),
cuando se desplaza la placa de la posición B a la A.
La radiación de luz producida de alta energía y muy
alta frecuencia (del orden de mil millones de
megaciclos), es un rayo de luz coherente.
Los avances que se han tenido en la fabricación y
utilización del rayo láser han sido muchas.
Actualmente se fabrican lásers de estado sólido como
el de rubí, pero también con gases, como una mezcla de
helio y neón y ya hay también lásers de
semiconductores.
Pueden producir luz de poca intensidad, inofensiva,
como los que se utilizan en los aparatos para leer
señales en los supermercados o etiquetas en las
tiendas, o de gran energía como los que se utilizan
para cortar telas en la industria textil o para cortar
cristales de silicio en la fabricación de chips.
En medicina se han utilizado para "soldar" retinas
desprendidas en el ojo o para efectuar operaciones sin
tener que abrir al paciente.
El reflejo (eco) de un rayo láser sirvió para medir
con exactitud la distancia a la Luna.
Clases de lasers conforme a su nivel de riesgo
biológico:
Clase 1.-No producen riesgo.
ClaseIA.-Esta es una designación especial, no producidos para
verse, como los usados en los escáneres de los
supermercados, su potencia límite es de 4.0 mW.
Clase II.- Estos son lasers visibles de potencia menor a 1 mW.
Clase IIIA.-De potencia intermedia 1.5 mW que no deben verse
directamente, por ejemplo los indicadores de tipo
bolígrafo.
Clase IIIB. De potencia moderada.
Clase IV.- De alta potencia, mayor de 500 mW, peligrosos en
cualquier condición, su uso requiere controles
especiales.
Tipos de lasers de acuerdo a su longitud de onda en nm:
Argon Fluoryde (UV) 193 nm
Krypton Fluoride (UV) 248 nm
Nitrogen (UV) 337
nm.
Argon (blue)
488 nm.
Argon (green)
514
nm.
Helium neon (green)
543 nm.
Helium neon (red)
633
nm.
Ruby CrAlO3 (red) 694 nm.
Nd. Yag (NIR) 1064 nm.
Carbon Dioxide (FIR) 10600 nm.
Las aplicaciones futuras del láser, sólo dependen de
la imaginación.
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