diferentes "campos", tanto los del núcleo del átomo,
como el gravitacional y el electromagnético (Unified
Field Theory).
Para tratar de saber que son estos agujeros negros,
primero tenemos que hablar de las estrellas.
Las estrellas, aparte de adornar el firmamento y
servir de inspiración a los poetas, no son más que
hornos atómicos gigantescos en que el hidrógeno como
"combustible", se está transformando en helio, que
queda como "ceniza" y en el proceso despiden
cantidades enormes de energía.
La estrella es un objeto estable, mientras mantiene el
equilibrio entre la enorme presión debida a la alta
temperatura que trata de hacerla explotar y la fuerza
de gravedad que trata de comprimirla a un punto.
Este equilibrio se rompe, cuando el combustible
nuclear (hidrógeno, helio y los elementos más
ligeros), se gastan y la estrella, debido a su enorme
fuerza de gravedad se contrae.
Los físicos del siglo XIX no se podían explicar cómo
el Sol era capaz de radiar tal cantidad de energía ni
cómo podía seguir existiendo, no se explicaban cual
era el combustible que en él se quemaba.
Cuando Einstein encontró su famosa ecuación E=mc2,
se pudo encontrar la explicación de la energía radiada
por el Sol y las estrellas.
Hay estrellas de diferentes tamaños: algunas chicas
como el Sol, otras medianas y otras grandes.
Los científicos nos dicen que cuando el Sol termine de
consumir su hidrógeno, cambiará su reacción atómica y
empezará a consumir el helio, transformándose en
elementos más pesados que éste. En esa etapa se
expandirá formando una estrella gigante roja.
Al terminarse el helio se contraerá formando una
pequeña estrella, de tamaño aproximado a la Tierra,
que radiará gran cantidad de energía; estas pequeñas
estrellas de gran densidad, muy brillantes (por la
cantidad de energía que radían) se llaman enanas
blancas (White Dwarfs).
Algunas de estas enanas blancas forman sistemas
binarios con otras estrellas.
Sirio, la estrella más brillante del firmamento en el
hemisferio Norte, tiene como compañera a una enana
blanca.
En otras estrellas más grandes que el Sol, estrellas
medianas, al contraerse después de la etapa de gigante
roja, su masa y su gravedad son tal, que hacen que se
aplasten sus propios átomos quedando sólo neutrones en
contacto y forman lo que se conoce como una estrella
de neutrones.
Una estrella así, existe en el centro de la nebulosa
del Cangrejo y se supone fue formada en una explosión
supernova observada por astrónomos chinos en 1504.
Esta estrella fue descubierta por
Carlos Messier hace
dos siglos, se la ha denominado M1, es una estrella de
neutrones llamada pulsar, pues gira a gran velocidad y
emite rayos x, ondas electromagnéticas y luz visible,
en pulsos de 30 veces por segundo.
Su tamaño constituye una esfera no mayor de 20
kilómetros de diámetro y su densidad es tan grande que
un dedal de su masa pesa 100 millones de toneladas.
La naturaleza de las pulsares o estrellas de neutrones
es fascinante por el hecho de que la energía que
radían se debe sólo al efecto de la gravedad que las
contrae, no hay en ellas "reacción atómica" sino que
la propia masa neutrónica se convierte en energía, en
ellas, la gravedad sobrepasa cualquier otra fuerza.
Estas pulsares le están robando masa a su estrella
compañera, de forma que la masa robada que cae en
ellas se convierte en energía no al rojo o al "rojo
blanco" sino al "rojo de rayos x".
Si la estrella es lo suficientemente grande, la cosa
no termina aquí, los mismos neutrones, debido a la
enorme fuerza de gravedad, se contraen y la estrella
desaparece en un punto (singularity).
Ha formado en el espacio un "agujero negro".
Cygnus X1, descubierta por medio de los telescopios de
rayos x, es una fuente de energía que despide enormes
cantidades de rayos x que solo se pueden explicar por
el colapso gravitacional. Cygnus X1 es la compañera de
una estrella visible denominada HD 226868 a la que le
está robando materia que, al caer en ella radia
grandes cantidades de energía en forma de rayos x.
El nombre de "agujero negro" lo inventó
Juan Wheeler,
uno de los más ardientes relativistas americanos.
Desde el punto de vista de la teoría de la
relatividad, un agujero negro producto de una estrella
seis veces mayor que el Sol, tendría un diámetro de
sólo 35 km.
El agujero negro no sería visible, pero impediría ver
cualquier estrella colocada detrás de él.
Cuando cae materia en un agujero negro, la enorme
gravedad la contrae, igual que en las estrellas de
neutrones y antes de llegar al punto de no regreso,
radían enormes cantidades de energía en forma de rayos
x.
En el centro de la galaxia M87, se supone que hay un
agujero negro de masa equivalente a cinco mil millones
de soles.
Los astrónomos estaban desconcertados cuando
descubrieron los "quasares" (Quasi Stellar Objects) en
los confines del Universo.
Estos quasares, radían grandes cantidades de energía,
equivalentes al colapso de miles de estrellas.
Actualmente se supone que estos quasares son agujeros
negros en los que están desapareciendo estrellas.
Se supone que en el centro de nuestra propia galaxia
La Vía Láctea, existe un agujero negro de una masa
equivalente a cinco millones de soles o a una milésima
del M87, la luminosidad azul brillante, proveniente de
la dirección de Sagitario, se cree proviene de él.
Los agujeros negros, explicables por la teoría de la
relatividad, cuya fuerza de gravedad es tan grande que
la luz no puede escapar de ellos y que deforman el
espacio-tiempo a tal grado que en una esfera alrededor
de ellos (event horizon) el tiempo se hace cero,
volviéndose negativo en su interior, no son la única
aberración de este mundo físico que está más allá de
nuestra imaginación.
La mayoría de ellos se supone que están girando, lo
que produce efectos interesantes, de esto nos
volveremos a ocupar cuando trate de explicarles las
últimas teorías desarrolladas por Stephen Hawkings.
¡Qué les parece la Ciencia!, ¿No es más fantástica que
la ciencia ficción? ¡Y todavía hay cosas aún más
fantásticas!
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