ELECTRICIDAD Y ESAS COSAS
Capítulo 30

NUESTRA NIÑA CRECE.
 

Autor:

Ing. Víctor Cires
 Gavidia

Octubre, 2003

D

os pasos gigantescos fueron dados en la Ciencia y en  nuestra "comprensión" del mundo, gracias a la Teoría de la Relatividad de Einstein y a la Mecánica Cuántica de Heisenberg. Aunque no podamos realmente imaginarnos ni la una ni la otra, los resultados prácticos de la aplicación de sus principios han sido asombrosos.

Sin la física de los cuantos de Heisenberg, no tendríamos ni los radios de transistores, ni la televisión, ni los hornos de microondas, ni los rayos láser, ni el microscopio electrónico, ni las computadoras, ni la superconductibilidad, etc.
La Física clásica nos permitió hacer locomotoras, automóviles, aviones de hélice.
En la electricidad, nos permitió fabricar motores, generadores, transmitir la energía a grandes distancias con alta tensión, comunicarnos por medio del telégrafo y del teléfono, iluminar nuestras ciudades y casas con lámparas incandescentes, sus últimos adelantos fueron la radio comunicación y la radiodifusión por medio de bulbos o lámparas electrónicas.
Pero gracias a los adelantos conseguidos en la física por los científicos, se lograron romper barreras, que nos permitieron nuevos adelantos.
Estos ocurrieron simultáneamente en todos los campos de la técnica.
En nuestro mundo de la electricidad, si por una parte se inventaba la lámpara fluorescente, por otra se había desarrollado el microscopio electrónico, el cine, se había convertido en "sonoro", hacían aparición las imágenes de la televisión y se empezaron a utilizar las primeras computadoras, el mundo se estremecía con las explosiones atómicas, pero también ya se empezaba a utilizar la energía atómica para curar enfermos.
Nuestra niña crecía, pero crecía en todas direcciones, era más fuerte, más ágil, sus sentidos más perceptivos, sus palabras más claras, sus pensamientos más profundos.
Podríamos empezar a describir estos adelantos por cualquier parte, empezaré por una de mis debilidades: las lámparas fluorescentes.
Tesla, ¿se acuerdan?, ¿el que tenía su jaula de ardilla?, quería entre otras cosas: transmitir energía a distancia sin hilos conductores y producir luz "Fría".
¿Cómo es posible?, decía, que para producir luz, ¿tengamos que calentar un metal hasta la incandescencia?
Es como si, para tocar la campana de la iglesia, nos pongamos a sacudir la iglesia entera para que la campana toque.
Debe haber alguna forma para que podamos darles energía a los electrones de los átomos a fin de que éstos pasen a una órbita de más energía y al regresar a su órbita estable, de menos energía, nos devuelvan la diferencia en forma de luz.
En la naturaleza se habían encontrado materiales fosforescentes (como el fósforo) y fluorescentes (como el flúor).
El fósforo (y los materiales fosforescentes), tiene la particularidad de que, si se expone a la luz, sigue emitiendo luz bastante tiempo después de haberlo expuesto.
 Por eso brillan en la noche huesos de animales muertos.
Sucede que, al excitar el fósforo, es decir al iluminarlo, los fotones de los rayos de luz con que se ilumina, ceden su energía a los electrones orbitales y los cambian a órbitas de más energía; algunos átomos tardan más que otros en dejar que dichos electrones regresen a sus órbitas estables cediendo la energía en forma de luz.
En las perillas de los interruptores de las lámparas, se incorpora algún material fosforescente para poder fácilmente localizarlas en la oscuridad del cuarto.
Los materiales fluorescentes, tienen la particularidad de poder ser excitados con ondas de mucha energía: rayos ultravioleta, rayos x, etc. y devolvernos la energía en forma de luz visible (rango del rojo al violeta) inmediatamente.
Esta propiedad se utiliza en las lámparas fluorescentes.
En un tubo de vidrio al vacío, que tiene electrodos en sus extremos, se dejan en su interior algunas gotas de mercurio y se pinta el interior de sus paredes con algún material fluorescente.
Parte del mercurio en el vacío, se evapora en forma de iones.
Al aplicar un voltaje elevado entre los electrodos, se produce un "arco", es decir, saltan electrones de un electrodo al otro, mismos que producen una mayor ionización del mercurio.
Estos electrones de la corriente eléctrica establecida, excitan a los átomos de mercurio, cuyos electrones orbitales ceden la energía en forma de luz ultravioleta (luz negra, porque no la vemos).
Esta radiación ultravioleta, excita los electrones de los átomos del material fluorescente de la pared del tubo, que convierte la radiación ultravioleta en luz visible.
Así se producen esos espectáculos en los que, con tubos de mercurio, tubos de luz negra (ultravioleta), se producen radiaciones ultravioleta, que se vuelven visibles en las ropas de los artistas del espectáculo pintadas con algún material fluorescente.
Como la radiación ultravioleta, mata algunas bacterias, estos tubos de mercurio también se utilizan como lámparas "germicidas".
Se han encontrado algunos gases: neón, argón, etc. que pueden ser excitados directamente por los electrones de la corriente de un tubo al vacío, en que se introduce una parte de dicho gas y radían luz de determinado color; produciendo tubos luminosos que se utilizan para hacer anuncios o figuras.
Los rayos x, radiaciones electromagnéticas de muy alta frecuencia, se producen al hacer chocar electrones de alta velocidad (alto voltaje entre los electrodos), contra alguna placa metálica.
Estos rayos x, salen del tubo o válvula de vidrio, en cuyo interior están los electrodos que los producen y pueden atravesar el cuerpo humano, siendo parcialmente absorbidos por los huesos y partes más densas de nuestro organismo.
Después de atravesar nuestro cuerpo, podemos interponerles una pantalla pintada con algún material fluorescente, que los hace visibles; los átomos del material fluorescente son excitados por esta radiación de alta frecuencia y sus electrones orbitales al regresar a sus órbitas estables, nos la devuelven en forma de luz (radiación de menos frecuencia), dentro del espectro visible.
Si en vez de la pantalla fluorescente, ponemos una placa fotográfica, las sales de plata del material fotográfico, absorben esta radiación que las ennegrece (cambia su constitución química) y obtenemos una radiografía.
Podemos fabricar un cañón de electrones (electrón gun) o tubo de rayos catódicos.
Este nombre de "tubo de rayos catódicos", lo heredamos de Guillermo Crookes, quién fue el que lo inventó.
Consiste esencialmente en un tubo de vidrio en uno de cuyos extremos colocamos un filamento metálico, generalmente se utiliza tungsteno que alcanza muy alta temperatura sin fundirse
(como en las lámparas incandescentes), recubierto con algún material, como el óxido de bario, que cede fácilmente electrones y que conectamos a la terminal negativa (cátodo) de una fuente de alta tensión.
El extremo opuesto del tubo de vidrio, constituye una pantalla, pintada con un material fluorescente y lo conectamos a la terminal positiva (ánodo) de nuestra fuente de alta tensión.
Si hacemos circular una corriente por el filamento, al alcanzar alta temperatura, electrones libres del metal son lanzados al espacio que lo rodea, formando alrededor de éste, una nube de electrones.
Al aplicar alto voltaje entre el filamento y la pantalla fluorescente, dichos electrones son atraídos hacia la pantalla volviéndola luminosa.
Podemos concentrar en un punto en el centro de la pantalla, el chorro de electrones que salen del cátodo (filamento), si colocamos una bobina alrededor del chorro de electrones y por ella circulamos una corriente que produce un campo magnético, de tal forma que hace que sus trayectorias coincidan en un punto en el centro de la pantalla.
Si colocamos dos placas horizontales y dos verticales, de tal forma que el chorro de electrones pase en medio de ellas, al aplicar voltajes en dichas placas, podemos hacer que el punto donde coinciden al chocar contra la pantalla se desplace a donde queramos, dependiendo de los voltajes que apliquemos a las placas.
Los electrones son desviados en su trayectoria por los voltajes aplicados a las placas.
Si la pantalla del tubo de vidrio, que hemos pintado con un material fluorescente, la hacemos grande y rectangular, habremos construido un "cinescopio".
Podemos fabricar un circuito oscilador de "diente de sierra", es decir un circuito que nos produzca un voltaje que vaya aumentando poco a poco y se haga cero rápidamente, la gráfica de dicho voltaje con respecto al tiempo es la forma del diente de sierra.
Si aplicamos el voltaje de nuestro circuito de diente de sierra a las placas verticales, produciremos un desplazamiento del punto de la pantalla del centro hacia la derecha (si así aplicamos el voltaje) y veremos en la pantalla una línea horizontal de la mitad de la pantalla.
Le podemos superponer a dicho circuito un voltaje fijo (bias), que nos desplace el punto hasta el extremo izquierdo de la pantalla y al aplicar el voltaje del circuito de diente de sierra, obtendremos una línea horizontal del ancho de la pantalla.
Este circuito que nos desplaza el punto de la pantalla a lo largo de una línea horizontal del ancho de la pantalla, se llama circuito de "barrido", porque nos desplaza el punto del extremo izquierdo al derecho lentamente y regresa rápidamente del extremo derecho al izquierdo.
Si aplicamos cualquier voltaje que varíe con el tiempo a las placas horizontales, dicho voltaje desplazará a los electrones hacia arriba o hacia abajo en su proyección en la pantalla.
Si simultáneamente conectamos el circuito de barrido a las placas verticales, en la pantalla podremos observar en forma gráfica el voltaje aplicado a las placas horizontales.
Un aparato así, se llama osciloscopio y nos sirve para ver gráficamente y analizar el voltaje de cualquier circuito.
Si en las placas horizontales aplicamos también un circuito de barrido, podemos desplazar los electrones de arriba abajo de la pantalla.
Podemos interconectar ambos circuitos de barrido: horizontal y vertical, ajustar sus frecuencias y sincronizarlos, de manera que el punto en la pantalla empiece en el extremo superior izquierdo de la misma, se desplace hacia la derecha, regrese un poco más abajo (debido al desplazamiento del barrido vertical) y vuelva a desplazarse a la derecha y así sucesivamente hasta llegar al extremo inferior derecho de la pantalla, en cuyo momento el barrido vertical lo desplaza nuevamente hasta arriba.
En esta forma desplazaremos el punto en la pantalla en la misma forma en que leemos la página de un libro.
Si colocamos otro electrodo en forma de anillo alrededor del chorro de electrones y aplicamos un voltaje entre este electrodo y el cátodo, los electrones serán impulsados con mayor o menor velocidad hacia la pantalla, debido al voltaje de este electrodo y producirán un punto más o menos brillante en la misma.
En esta forma vemos las imágenes en la pantalla de un televisor.
Quizás debemos explicar un poco más en detalle la habilidad de la bobina magnética para "enfocar" el chorro de electrones en un punto.
Nuestra bobina se comporta como una "lente" electrónica.
Sabemos que una "lupa" es una lente que nos sirve para amplificar la imagen de un objeto y muchos la hemos utilizado para concentrar los rayos del sol en un punto, por ejemplo en una hoja de papel, que se pone muy brillante y acaba por quemarse.
¿Por qué amplifica la imagen una lupa?
Si colocamos un objeto iluminado a cierta distancia de la lente (lupa), un rayo de luz que parta del objeto y pase por el centro de la lente, no es desviado por ésta; pero otro rayo de luz que no vaya por el eje, es decir, que llegue a la lente fuera del eje con cierto ángulo, la lente en esa parte, tiene forma de prisma y refracta (desvía) el rayo de luz, que va a coincidir (llegar) al eje a cierta distancia atrás de la lente.
El punto en que coinciden estos rayos de luz, que llegan a la lente, procedentes del objeto iluminado y que son desviados por ella hacia el eje, se llama "foco".
La distancia desde el centro de la lente hasta el foco es la distancia focal.
Si desde un punto, cátodo, enviamos electrones hacia una bobina por la que hacemos circular una corriente continua, los electrones que viajen por la línea del eje de la bobina, no son desviados por el campo magnético de ésta; pero los que lleguen a la bobina con cierto ángulo, son desviados por el campo magnético de la bobina "difractados", de forma que al salir de ella, van a coincidir en un punto (foco), en forma similar a los de luz de la lente óptica.
Por lo tanto nuestra bobina se comporta como una lente electrónica.
Con lentes electrónicas así construidas, se fabrican los microscopios electrónicos.
Podemos hacer una comparación entre el microscopio óptico y el electrónico:
En el microscopio óptico, tenemos básicamente tres lentes:
La primera es el condensador, que recoge la luz de un foco y la envía hacia el objetivo, que se coloca sobre una plaquita de vidrio, la imagen del objetivo la amplifica la lente del amplificador, dicha imagen la proyecta hacia una placa fotográfica el proyector.
En el microscopio electrónico de transmisión, existen también las mismas tres "lentes" básicas:
La primera, o bobina del condensador, recoge los electrones procedentes del filamento emisor y los envía hacia el objetivo que se coloca sobre una película de colodión de 10 milimicrones de espesor, la imagen del objetivo la amplifica la bobina del amplificador, dicha imagen la proyecta hacia una placa fotográfica el proyector.
La placa fotográfica en el microscopio óptico, la podemos substituir por una pantalla y en el microscopio electrónico por una pantalla fluorescente.
 La diferencia básica estriba en que un microscopio óptico nos puede amplificar una imagen 50,000 veces y un microscopio electrónico nos la puede amplificar 20'000,000 de veces.
En la figura adjunta se puede observar como hemos podido observar cosas cada vez más chiquitas con ayuda de los diferentes microscopios:
¿Es éste el límite?, no lo creo, pienso que en el futuro nuestros niños podrán hacer microscopios aún más potentes y televisiones no sólo a colores sino en relieve.
¿No les parecen interesantes nuestras "lámparas" fluorescentes?
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Última revisión: Domingo, 19 Noviembre 2006.