ELECTRICIDAD Y ESAS COSAS
Capítulo 29

PROHIBIDO PISAR EL PASTO.
 

Autor:

Ing. Víctor Cires
 Gavidia

Octubre, 2003

F

ue Niels Bohr, quién nos dijo que los electrones sólo podían girar en determinadas órbitas en los átomos, que el espacio existente entre una órbita y otra era para ellos lugar  prohibido.
Que podían brincar de una órbita de más energía (más alejada del núcleo) a otra
 de menos  energía  (más cerca del núcleo), disipando  la

diferencia de energía en forma de luz.
Onda electromagnética o fotón, ya Einstein nos demostró que son intercambiables.
Que también podían pasar de una órbita de menos energía a otra de más energía, si les suministrábamos la energía necesaria para hacerlo.
Pero, ¿por qué les están prohibidas órbitas intermedias?
Max Planck había encontrado en sus experimentos con la caja negra, que la energía, como los niños, sólo se puede dividir hasta determinado punto, hasta los cuantos.
Esto de "caja negra", suena medio truculento, nos recuerda a la magia negra, mejor deberíamos utilizar el término usado por los alemanes "cavidad", por lo que los experimentos de Planck de radiación de una caja negra, se convierten en radiación de una cavidad.
De cualquier manera, ya Einstein había encontrado que la energía de una radiación, depende de la frecuencia, mientras más frecuencia, más energía.
La relación entre la energía y la frecuencia es una constante, ésta es la famosa "constante de Planck", bautizada con la letra h.
Un cuanto de "acción" es el que nos radía un átomo al brincar un electrón de una órbita a otra.
Esto de cuanto de acción, tiene sus bemoles, pues nos involucra al tiempo con la energía.
La unidad de energía se llama erg y al dividirla por la frecuencia que son ciclos o vibraciones por segundo, el resultado nos da erg-seg., o sea algo que los físicos llaman acción.
Así como un niño no lo podemos dividir y dejar que siga siendo niño, los cuantos tampoco.
También en los cuantos, como en los niños, hay unos más grandes que otros.
Lo trascendental es que "h" sea una constante.
Estas constantes: h de Planck y c (velocidad de la luz) de Maxwell, son las que han parado nuestro mundo de cabeza y lo han hecho incomprensible para nuestra imaginación.
El problema empezó con la famosa "catástrofe ultravioleta".
Al aplicar los conceptos de física clásica para medir la energía proveniente de una caja negra, era lógico suponer que la energía aumentaría indefinidamente con la frecuencia: más frecuencia, más energía.
Pero los resultados experimentales no fueron así.
Al pasar de la región (frecuencias) ultravioleta, la cantidad de energía ya no aumentaba con la frecuencia.
¿Por qué?
Otra vez se topaban los físicos con un experimento que parecía contradecir la lógica; otra vez, como en el experimento de Michelson - Morley, la Naturaleza desafiaba su comprensión.
El fuerte de Max Planck era la termodinámica.
En el estudio de esta ciencia, se había llegado a conceptos tan extraños como la entropía, que podríamos explicar como la ley de desorden de la naturaleza.
Por ejemplo, si dejamos caer una piedra desde bastante altura, al llegar al suelo se rompe y los pedazos salen disparados en diferentes direcciones, transformándose finalmente la energía que la piedra tenía de posición, por la altura en que estaba colocada, en calor.
Pero si ese calor final en que la energía de la piedra se convirtió, lo aplicáramos a los pedazos de la piedra que quedaron esparcidos en el suelo, es muy difícil imaginar que junte a los pedazos de la piedra y la vuelva a lanzar hacia arriba, ¿verdad?
La probabilidad de que esto suceda, es casi cero.
Las matemáticas de probabilidades y estadísticas ya estaban hechas y Boltzman las había utilizado en termodinámica.
Al aplicar las matemáticas de Boltzman al problema de la radiación del cuerpo negro, Planck encontró que funcionaban, siempre y cuando introdujera el concepto de granos o "cuantos" de acción.
Esto era lo que necesitaba el átomo de Bohr para explicar por qué los electrones debían girar en determinadas órbitas sin radiar energía y por qué no podía haber órbitas intermedias.
Otro gigante, de la estatura intelectual de Einstein, Werner Heisenberg, fue quien, partiendo de la constante de Planck, así como Einstein había partido de la constante de Maxwell, desarrolló la mecánica cuántica.
Mientras tanto, un noble francés, Luis de Broglie decía, si un rayo de luz, lo podemos considerar como una onda o como una partícula (fotón), ¿qué nos impide considerar a cualquier otra partícula, como el electrón por ejemplo, como una onda?
Aplicó así la mecánica ondulatoria, en cuyo desarrollo había intervenido Erwin Schrödinger, con la que cualquier partícula material podría ser explicada como una onda.
El concepto del electrón podía ser considerado en esta dualidad (partícula u onda).
El átomo de hidrógeno podría considerarse entonces como un núcleo, a cierta distancia del cual existía una onda vibratoria (el electrón), de energía electromagnética.
En esta consideración el electrón (la onda) no podía tener ni una posición ni una velocidad determinada.
En esta tesis, Heisenberg definió su "principio de indeterminación", diciendo que de un electrón no se podría determinar su posición y su velocidad simultáneamente.
Al imaginar los electrones como ondas de vibración, se podía explicar que estuvieran en diferentes órbitas (capas) y en determinado número en cada órbita (capa), que serían los diferentes modos de vibración de resonancia permitidos.
Los físicos se desenvolvieron en este mundo de la física cuántica, como peces en el agua, una vez abierta la puerta, pudieron entrar y comprender el interior del átomo.
En el análisis espectral (recuerdan las líneas producidas por los rayos de luz), se había encontrado, que las líneas eran dobles, no sencillas como se derivaría del átomo de Bohr.
Tratando de explicar esta dualidad de las líneas, Rafael Kronig propuso que el electrón tuviera otra particularidad que llamó "spin", el mismo giro interno que mencionamos cuando hablamos del imán más pequeño.
Este "spin", tiene un valor de h/2 p.
 Wolfgang Pauli utilizó este "spin" de Kronig que le sirvió no sólo para explicar el número de electrones en cada capa sino cómo era la distribución de éstos en las diferentes capas.
De hecho, este "spin", es otro número cuántico que los matemáticos usan para describir a las partículas.
Formuló lo que se conoce como Principio de Exclusión de Pauli, que dos electrones de un conjunto, no pueden tener el mismo número cuántico.
Este Principio de Exclusión de Pauli se ha encontrado que se aplica a todas las partículas que se han descubierto hasta la fecha.
Aplicando el principio de exclusión de Pauli y el concepto de ondas vibratorias a los electrones, podemos ahora tratar de imaginar al átomo con un núcleo, a cierta distancia del cual en la primera órbita puede haber una onda que representa a dos electrones de diferente spin, en la segunda órbita, formada por dos subórbitas, ocho electrones, dos en una y seis en otra de las subórbitas, de diferente spin; en la tercera, tres subórbitas con dieciocho electrones , en la cuarta, cuatro subórbitas, etc.
El fabricar una campana, es todo un arte, para lograr que sea sonora y produzca un tono agradable, su forma y dimensiones deben ser proporcionadas de tal forma que, al hacerla vibrar, se produzcan en el cuerpo de la campana ondas de sonido resonantes con la frecuencia natural de vibración de las diferentes partes de la misma.
En forma similar, podemos imaginar que los electrones que rodean al núcleo del átomo, están dispuestos como ondas vibratorias resonantes, que para serlo, necesitan estar a diferentes distancias y con diferente forma de vibración.
Los matemáticos, prefieren prescindir de cualquier analogía y definir a los átomos y a las partículas, solamente por sus ecuaciones.
No pretendo que se puedan asimilar todas las ideas aquí esbozadas de los adelantos de la física de los últimos años, pero, a reserva de darles una mayor explicación cuando sea necesario y yo pueda, creo que son indispensables para poder seguir adelante con nuestra explicación de la electricidad y esas cosas.
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Última revisión: Domingo, 19 Noviembre 2006.